Texto · Ferropenia y anemia ferropénica en niños de 6 meses a 5 años: revisión práctica para atención primaria
Introducción. El hierro es necesario para formar la hemoglobina y para el desarrollo del sistema nervioso. Entre los 6 meses y los 3 años, el niño crece deprisa y sus reservas de hierro, acumuladas durante el embarazo, se agotan hacia el sexto mes de vida; por eso es la etapa de mayor riesgo de ferropenia [1]. En España se estima que entre el 5% y el 10% de los niños de 1 a 3 años presentan ferropenia, y que entre el 1% y el 3% tienen ya anemia ferropénica [2]. Aunque la mayoría de los casos son leves, la ferropenia mantenida en los primeros años de vida se ha asociado a un peor desarrollo psicomotor, que no siempre se recupera por completo al corregir el déficit [3]. Esta revisión resume cómo definir el problema, a quién estudiar y cómo tratarlo en la consulta de atención primaria.
Definiciones. Se habla de ferropenia cuando las reservas de hierro del organismo están disminuidas, aunque la hemoglobina todavía sea normal. En la práctica, se considera ferropenia una ferritina sérica inferior a 12 µg/L en niños menores de 5 años, siempre que no haya una infección o una inflamación activa, que elevan la ferritina y pueden ocultar el déficit [2]. La anemia ferropénica es la anemia causada por la falta de hierro: el niño tiene ferropenia y, además, una hemoglobina por debajo del valor de referencia para su edad. Entre los 6 meses y los 5 años, ese valor es de 11,0 g/dL. En la anemia ferropénica los hematíes suelen ser pequeños (volumen corpuscular medio bajo) y pálidos.
Factores de riesgo. En una serie de 240 niños de 1 a 3 años con ferropenia atendidos en tres centros de salud, los factores más frecuentes fueron los que recoge la tabla 1 [4]. Un mismo niño podía presentar más de un factor, por lo que los porcentajes no suman 100.
Tabla 1. Factores presentes en 240 niños de 1 a 3 años con ferropenia (porcentaje de niños que presentaban cada factor).
Consumo de leche de vaca superior a 500 mL al día: 45%.
Dieta con poca carne, pescado o legumbres: 30%.
Introducción de la leche de vaca entera antes de los 12 meses: 25%.
Prematuridad o peso al nacer inferior a 2.500 g: 15%.
Pérdidas de sangre por el tubo digestivo: 5%.
La leche de vaca contiene poco hierro y, tomada en grandes cantidades, sacia al niño y desplaza a otros alimentos más ricos en él; además, en los lactantes pequeños puede causar pequeñas pérdidas de sangre por el intestino [4].
Diagnóstico. No se recomienda hacer un análisis de sangre a todos los niños sanos. Se aconseja solicitar hemograma y ferritina a los niños con alguno de los factores de la tabla 1, a los que presenten palidez, cansancio o irritabilidad sin otra causa y a los que tengan pica, es decir, que ingieran tierra, hielo u otras sustancias no alimentarias [2]. Si el niño tiene fiebre o ha tenido una infección reciente, conviene repetir la ferritina cuando hayan pasado al menos dos semanas desde la curación.
Tratamiento. El tratamiento de la anemia ferropénica es el hierro por vía oral, en forma de sal ferrosa, a una dosis de 3 mg de hierro elemental por kilo de peso al día, en una sola toma, mejor separada de las comidas y nunca con leche, que reduce su absorción [5]. Hay que comprobar la respuesta a las 4 semanas: se considera adecuada una subida de la hemoglobina de al menos 1 g/dL. Si la respuesta es buena, el tratamiento se mantiene hasta 3 meses después de que la hemoglobina se normalice, para rellenar las reservas. Si no lo es, antes de aumentar la dosis hay que comprobar que el niño toma el hierro y buscar otras causas de anemia [5]. El hierro por vía intravenosa se reserva para los casos poco frecuentes en que la vía oral no es posible o no funciona.
Los efectos adversos más frecuentes del hierro oral son las molestias digestivas, el estreñimiento y la coloración oscura de las heces, que no tiene importancia. Los dientes pueden teñirse de forma pasajera, lo que se evita cepillándolos después de cada toma.
Prevención. Se recomienda mantener la lactancia materna o, si no es posible, usar una fórmula enriquecida con hierro durante el primer año; no ofrecer leche de vaca entera antes de los 12 meses; a partir de esa edad, no superar los 500 mL de leche al día; e incluir a diario carne, pescado, huevo o legumbres desde que se inicia la alimentación complementaria [1]. A los prematuros y a los niños con un peso al nacer inferior a 2.500 g se les administra hierro preventivo, 2 mg/kg al día, desde el primer mes de vida hasta los 12 meses [3].
Conclusión. La ferropenia es la carencia nutricional más frecuente en la infancia y se concentra entre los 6 meses y los 3 años. La medida más eficaz para evitarla no es el análisis sistemático, sino una alimentación adecuada: retrasar la leche de vaca hasta los 12 meses, limitarla después a 500 mL al día y ofrecer alimentos ricos en hierro. Cuando ya hay anemia, el hierro oral a 3 mg/kg al día corrige el déficit en la mayoría de los niños, siempre que se compruebe la respuesta y se complete el tratamiento.
Bibliografía (referencias de ejemplo)
1. Ferrándiz Molina A, Ruiz Castaño P. Alimentación complementaria y hierro en el primer año de vida. Rev Pediatr Prim Ejemplo. 2018;20:115-24.
2. Gaspar Llorente M, Ibáñez Soto R, Navas Peral C. Prevalencia de ferropenia en niños de 1 a 3 años: estudio multicéntrico. Bol Pediatr Ejemplo. 2021;61:33-40.
3. Quintana Belda L. Ferropenia y desarrollo psicomotor: revisión de estudios de seguimiento. Arch Pediatr Ejemplo. 2014;72:201-9.
4. Montoya Aranda S, Pellicer Ruiz J. Factores dietéticos asociados a la ferropenia en atención primaria. Rev Pediatr Prim Ejemplo. 2022;24:58-66.
5. Grupo de Trabajo de Hematología Pediátrica (ejemplo). Tratamiento oral de la anemia ferropénica en la infancia. Guía de práctica clínica. 2020.